Cuentos creados


COLA ROJA
Chita se encontraba en una jaula camino a Rio de Janeiro, ella estaba muy asustada ya que nunca había estado fuera de su hábitad, y al parecer había sido raptada por unos cazadores.
Los cazadores durante el trayecto iban preguntándose que iban hacer con la mona, entonces Luis le dijo a Manuel:
  • Podríamos vender el pelaje de la mona para que así podamos ganar dinero.
Chita al escuchar que iban a vender su hermoso pelaje, sintió escalofríos y empezó a gritar: “uaaa uaaa”, saltar y colgarse de los fierros que habían en su jaula, causando así una gresca en el carro donde iba.
En su desesperación sin darse cuenta abrió la jaula donde se encontraba; en ese momento el camión se estacionó y los cazadores bajaron haber lo que pasaba, al abrir la puerta Chita salió disparada como una bala empujando a Luis , quien era uno de los cazadores, Luis tirado sobre la pista dijo:
  • ¡maldita mona te voy a matar!
Al ver que la mona estaba huyendo, subieron raudamente al camión para que la pudieran atrapar, ya que era muy valiosa, tenía los ojos brillantes como el resplandor del amanecer y con su única y singular cola roja.
Chita con mucha rapidez saltaba impulsándose de sus patas traseras y apoyándose sobre el pavimento, sin percatarse que detrás de ella venia un carro. El conductor freno bruscamente pero ya era demasiado tarde, chita se encontraba tirada sobre el pavimento choreando sangre . El conductor bajó del carro para ver lo que pasaba y se dio con la sorpresa que había atropellado a una mona, muy nervioso se arrodillo y la cogió entre sus brazos para subirla al carro y llevarla a la veterinaria, en el trascurso del camino José, el conductor, al mirar por el retrovisor se dio cuenta que lo estaban siguiendo, muy asustado aumento la velocidad del carro para así poder despistarlos .
Los cazadores al darse cuenta que el carro donde iba la mona se estaba alejando, tomaron un atajo para así poderlo alcanzar. José se tranquilizó al ver que el carro ya no lo seguía y bajo la velocidad. Los cazadores lograron alcanzar a José, pero él no se dio cuenta, así que tranquilo llego a la veterinaria.
José muy asustado tomando a la mona entre sus brazos abrió la puerta de la veterinaria con su espalda e ingreso gritando:
  • ¡ayuda, necesito un veterinario!- corriendo de un lado para otro.
César, el veterinario se acercó para preguntarle que había sucedido, José temblando y con lágrimas en los ojos le cuenta lo que había pasado.
El veterinario de inmediato examina a la mona y limpiándole las heridas le puso unas vendas. César salió de la habitación y le dijó a José:
  • La mona se encuentra fuera de peligro, puedes entrar a verla.
José al ingresar a la habitación se sentó junto a la mona pidiéndole perdón por que la había atropellado, pasado unos minutos José escuchó a la mono gritar: -“nooo nooo”- moviendo su cabeza de un lado para otro, José pensaba que era producto de su imaginación y no le tomo importancia.
José saliendo de la veterinaria, camino a su casa iba pensando si lo que había escuchado era verdad o si se lo había imaginado.
César dejo a cargó a su asistente de la veterinaria para dirigirse a su casa. Pasando unas horas tocaron la puerta de la veterinaria, la asistente salió a abrir la puerta, eran dos hombres que se hacían pasar por los dueños de la mona.
La asistente muy confiada los hizo pasar sin saber que eran los cazadores, al darse la vuelta la agarraron de los brazos y le colocaron un trapo con somnífero haciendo que se duerma. Los cazadores dejándola tirada en el piso le quitaron las llaves del cuarto donde se encontraba Chita y muy silenciosamente ingresaron al cuarto de chita, al escuchar Chita que abrían la puerta tubo temor y empezó a gritar:
  • ¡auxilio son ellos de nuevo!
Los cazadores al escuchar a la mona gritar tuvieron más interés en atraparla. Inmediatamente agarraron a la mona y se dirigieron hacia la puerta de salida, en ese momento César regresó a la veterinaria porque había olvidado las llaves de su casa.
César al ver a la asistente tirada en el suelo y que se estaban robando a la mona, de inmediato llamó a la policía y a José. Los cazadores intentaron huir, pero César muy astuto cerró la puerta con llave.
Los cazadores al darse cuenta que César los había encerrado empezaron a golpearlo tratando de quitarle la llave, en eso llegó la policía y pateando la puerta lograron entrar.
Los policías al ver que los cazadores se estaban llevando a la mona los apuntó con sus armas diciendo:
  • ¡alto, suelten a la mona y pongan las manos en la nuca!
En eso los cazadores dijeron:
  • Nosotros somos los dueños de la mona así que tenemos derecho de llevárnosla.
Chita con mucha cólera grito:
  • ¡ellos no son mis dueños, son cazadores que solo quieren quitarme mi pelaje y venderlo!
Los policías al ver que la mona hablaba se quedaron estupefactos. Al instante llegó José y los policías le contaron todo lo que había pasado, José al comprobar que la mona hablaba pensó: “Si les digo la verdad se pueden quedar con la mona y hacerle daño”.
Entonces de inmediato José les dijo:
  • No es posible que un animal hable y mucho menos una mona.
Los policías intentaron hacer hablar a la mona de nuevo, pero ella se negaba.
Los policías arrestaron a los cazadores y le preguntaron a José:
-¿quieres quedarte con la mona?
José muy contento dijo que sí. Camino a su casa le dijo a la mona:
  • Sé que hablas, pero les mentí a los policías para que no te hicieran daño, pero tienes que prometerme algo.
La mona contesto
  • ¿Qué quieres que te prometa?
  • Que ahora en adelante te portaras bien hasta que encuentre un lugar seguro para que te quedes.
  • A lo que la mona respondió: Haré mi mejor esfuerzo.

    Cuenta la historia que muchas personas vivían en una ciudad bella, de hermosos parques, de grandes avenidas y de anchas aceras. Podía verse en sus parques un sin número de especies, todos convivían en una ciudad muy bien cuidada y eran respetuosos de la relación con las demás especies de este mundo.


 Todos eran felices. Las personas cuidaban de sus plantas y jardines, de sus mascotas y animales silvestres.
Una tarde desafortunada de invierno, llego el envidioso y despiadado basubruji quien con todo su odio lanzó un conjuro:
_ “Todo lo bello, se convierta en feo; todo orden, en desorden; especies felices, serán infelices; este conjuro es para ti vecino, olvida el cuidado y armando el caos convivan en una ciudad horrorosa y maloliente”. jaaaaaaa
Así basubruji feliz del conjuro hecho, busco aliados (personas y  grupos de personas) para que mantuvieran el estado de caos en la ciudad y llevaran a la población mensajes negativos.

Pobre Chiclayo, se convirtió en un lugar horrible; este conjuro había convertido a los vecinos y vecinas en indiferentes a lo que pasaba.


Así Chiclayo tierra de héroes y ciudad de la amistad se convirtió en tierra de nadie…

Pasó el tiempo, y un hombre preocupado por el destino de Chiclayo, pidió ayuda a organismos internacionales y la gracia de Dios, se posó nuevamente en este “paraje de arrozales”, camino del señor de Sipan y de la amistad.

Enviando a un grupo de jóvenes verdes: entusiastas todos ellos, comenzaron a sentir que como ciudad, cada vecino merece vivir mejor. 

Cada uno de ellos con cualidades de liderazgo, con valores bien cimentados como la solidaridad, el trabajo el amor al cuidado del ambiente
      

Estando todos juntos acordaron mirar en nuestro suelo, que podía servir para representar este movimiento que estaba naciendo y vieron pequeñas lagartijas, y se dijeron hagamos un símbolo  que represente el esfuerzo que debemos poner para trabajar por una ciudad mejor.

Enseñaron he hicieron recordar a los vecinos que para vivir mejor cada uno debe de poner el hombro y así Chiclayo volverá hacer una GRAN CIUDAD.

Y a partir de ese día vemos por las calles, instituciones educativas grupo de jóvenes promueven el cuidado del ambiente y enseñan muchas maneras de manejar los residuos sólidos.

Basubruji ante todos estos últimos acontecimientos, sólo grita iracundo a todos aquellas personas que dejo como guardianes del caos:

_ ¿Cómo es posible que todo esté mejorando?...
_ ¿Cómo permitieron que los jóvenes guerreros ambientales se salgan con la suya?
_ ¿Quién diablos, los ayuda?...no lo permitamos.

Y por ello hasta el día de hoy vemos también personas que expresan negatividad ante los cambios que debemos dar para lograr una vida mejor. 

Pero no temamos, porque nuestros GUERREROS AMBIENTALES siguen en la lucha y saben que vencerán cuando todos decidamos cambiar.

No olvides:
Si encuentras un papel tirado en el suelo, y no lo recoges es porque no eres parte del grupo de jóvenes GUERREROS AMBIENTALES.

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PEDRO Y VICENTE DOS JÓVENES QUE DECIDIERON VENIR A CHICLAYO
Cuenta la historia que había dos jóvenes llamados Vicente la Vega y Pedro Ruíz que eran de la ciudad de Ica.
Ellos se enteraron por la radio de una ciudad conocida como la “ciudad de la amistad” – Chiclayo, que está ubicada en el norte del Perú – ciudad limpia, hermosa y segura con un buen futuro para la gente joven. Ya en el bus.
Vicente y Pedo quedaron profundamente dormidos, de pronto Vicente tubo un sueño en el cual aparecían imágenes de cómo era Chiclayo, con sus plazas limpias, los arboles resplandecientes, el agua cristalina de los ríos, la amabilidad de sus pobladores. Todo eso pasaba por su mente aún sin conocer Chiclayo.
Al amanecer Vicente le contó a Pedro lo que había soñado, y así entusiasmados fueron a la carretera a pedir que por favor los llevaran a Chiclayo. Después de 15 minutos un auto paró a su costado y les pregunto a dónde iban, pedro le respondió que iban a Chiclayo, entonces el chofer les dijo que subieran que el también iba para allá.
Pedro de curioso le pregunto al chofer como se llamaba y él respondió que se llamaba Manuel Pardo y al rato Vicente le preguntó, que si conocía Chiclayo, él hombre le dijo: Claro que sí. Chiclayo es una ciudad bella en donde se puede vivir tranquilo, aparte que todas sus calles están completamente limpias.

Ya al atardecer llegaron a Chiclayo, Vicente se quedó sorprendido, porque todo lo que había soñado, lo estaba viendo con sus propios ojos. Chiclayo era la ciudad que él había soñado y a la cual quería conocer para poder forjar un futuro para él y su amigo Pedro.
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Conocer CHICLAYO

Cuenta la leyenda que había una bella joven de nombre Victoria, ella vivía con sus padres en una isla llamada Pimentel.
Un día la bella Victoria decidió conocer la ciudad de Chiclayo, ya que le habían comentado sobre su hermosa naturaleza. Cuando llegó a la ciudad de la amistad (Chiclayo) comenzó a disfrutar de su hermoso paisaje.
Después de una larga caminata ella llegó a la catedral, encontrándose con la sorpresa de que estaban celebrando el aniversario de Chiclayo. Victoria observaba detenidamente como presentaban sus tradiciones, gastronomía y danzas folclóricas.
Al día siguiente ella regreso y se confundió entre la gente, gentilmente ayudaba a limpiar la catedral y recordó la frase que decía: “Chiclayo Limpio, Ahora Sí”
Desde ese momento Victoria decidió quedarse a vivir en Chiclayo por su limpieza, orden y bellos lugares.
CHICLAYO

Rocío es una joven de 15 años, que vive con sus padres en un hermoso lugar llamado Chiclayo, ubicado al norte del Perú, capital del departamento de Lambayeque.
Ella sueña que su amado Chiclayo sea designado el lugar más limpio, ordenado, hermoso del Perú y se siente más orgullosa por eso.
Decide crear un club, en el que junto con el apoyo del alcalde y los vecinos “La capital de la Amistad” se vea como ella lo sueña.
Al cabo de unos días, los obreros del alcalde comienzan a trabajar en las nuevas remodelaciones y la gente colabora haciendo publicidad para atraer nuevamente al turismo nacional e internacional, y así hacer de Chiclayo un lugar turístico. Además de ayudar a la gente con sus pymes (pequeños y medianos empresarios) para así disminuir la pobreza en nuestros distritos y dar el ejemplo en todo el Perú.
Desde ese momento Chiclayo fue declarada el lugar más hermoso, limpio, ordenado y el más visitado del Perú, por sus plazas, parques y museos.

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